Tienda de Daniel Arnedo

Logroño

“… Las filas se expanden y se contraen longitudinalmente y se mueven o se alinean lateralmente en función de nuestra ubicación en la sala. Cada cambio de ubicación establece una experiencia de distinta duración, de tiempo. La complejidad de la distribución hace casi imposible una lectura aparentemente coherente del conjunto…”
the hours of the day. Las horas del día. Richard Serra. 1990.

Tanto el lugar, como las necesidades, son dos de los condicionantes que más nos aportartán a la hora de generar la propuesta arquitectónica. Por un lado, un local diáfano de geometrías claras y por otro, el encargo: un local comercial destinado a moda, moda de vanguardia. La solución arquitectónica adoptada se basa en un contenedor neutro (un forro continuo blanco de pladur en los paramentos y el techo y hormigón pulido como pavimento) irrumpido por una serie de artefactos contenedores dinamicos, que organizan y estratifican el local.

La tienda, como si de una pasarela se tratase, cambia. Piezas que varían de ubicación, paramentos de onduline iluminados que modifican su tonalidad, intensidad, color… A medida que esta piel vibra, todo el local se transforma, generando distintas posiciones. El lenguaje que producen las vibraciones está siempre pesente, incluso cuando es de noche. Entonces, filtra la luz de su interior y la proyecta desdibujando siluetas. Formas que siempre son distintas, en movimento.

Su concepción desde la calle es la de un escaparate y, como tal, la exposición transcurre a lo largo de todo el recorrido. Así, se consigue que el peatón, como si fuera un voyeur, sienta la necesidad de descubrir completamente el establecimiento y lo recorra.