“… que la música sea simple de hacer depende de nuestra voluntad de aceptar las limitaciones de la estructura. La estructura es fácil, porque puede planearse, cifrarse, medirse. Es una disciplina que, aceptada, a cambio acepta lo que sea, incluso aquellos raros momentos de éxtasis, el azúcar que, como a los caballos, nos adiestra para hacer lo que hacemos. ¿Cómo podría yo decir mejor lo que la estructura es, que hablando simplemente de esto, esta charla que está contenida dentro de un espacio de tiempo de aproximadamente cuarenta minutos de duración ?…”
Conferencia sobre nada. Silencio. John Cage. 1949-1950.

Se trata de un local comercial destinado a la venta de ropa de hombre, de geometrías y volúmenes muy irregulares, que lo hacían complejo y carente de identidad. El local estaba formado por un local principal y varios añadidos que la propiedad fue adquiriendo con el tiempo.

La solución adoptada en este caso es la de homogeneizar las geometrías al máximo, procurando aprovechar el mayor espacio posible para la exposición de ropa, y unificar la construcción interior del local en un solo material. Se utiliza la madera laminada de abedul tintado en blanco, en paramentos, techo y suelo en planchas de 120 x 60 cm, como si de una piel se tratase, piel que ocultaba vicios y defectos. La exposición de la ropa se consigue horadando unos huecos en los paramentos, para conseguir formalizar determinados nichos. Para unificar el sentido funcional de ambas plantas, se incorporó un núcleo central, núcleo que organiza los recorridos. Es una pieza multifuncional.

El local posee dos fachadas una a la avenida de Jorge Vigón y otra a la calle Villamediana. Ambas se han tratado de la misma manera: utilizar una piedra que de alguna manera te recordase a logroño. Piedra arenisca cortada en franjas verticales, de distinta anchura y descolocada en sentido vertical mezclada con unos marcos de madera laminada que encuadran lugares de exposión y enfatizan el volumen.